Sueño 33

Andreu Abuín
Publicado el 3/10/2007

El castillo se encontraba, quizá, a pocos metros de distancia, pero ya había anochecido.
Mis pies estaban empapados en sudor y sangre después de varios días de camino.
Mi mirada se extasiaba a menudo localizando cualquier brillante espejismo posible: agua, lecho, brisa...

Yo más bien parecía algo así como un despojo de persona, un aborto de defectos que avanza impasible.
El castillo, invencible, se alzaba allí, como un bloque de titanio atraviesa las entrañas de la tierra, precisamente.
La distancia que nos separaba era tan desconocida como lo es la piedra para todo aquel que no sepa ver o que quiera saber demasiado. ¿Cuánto quedará?

En un momento dado, la fatiga fue tan grande que me pareció desfallecer y ver algo que nunca había visto antes.
Algo tan enorme que no cabía en mi imaginación; algo tan feroz que me hizo perder el oído.
Por un momento, entre paréntesis, creí ver como la vida trataba de engullirse, a si misma.

Ficción

    Suddenly

    Andreu Abuín
    Publicado el 2/10/2007

    Y todo cambió de color.
    Y la temperatura subió, de repente, suddenly.
    Y la atmósfera enrareció, de golpe.

    El cielo se abrió, de repente.
    Y bajaron unos seres extraños con alas, creo, con ojos en las alas, maybe, y todo lo veían, me parece.

    Las aguas se abrieron, también, suddenly.
    De ellas subieron los otros, con escamas por todo el cuerpo, creo que rojas, me parece.

    Los bosques se abrieron irreversiblemente, suddenly.
    Muchos corrieron, recorrieron el espacio a toda velocidad, quickly.
    Muchos seres pequeños e incorpóreos abarrotaron lo poco que quedaba de atmósfera, de golpe.

    Y el desierto se abrió de repente, suddenly.
    Y de allí surgieron todos los animales de la tierra, como quietos se movían lo más fast posible, como inmóviles.

    Y todo aconteció así, suddenly, como en el acto.
    Justo cuando todo el mundo pensaba que no podía ser, que el tiempo ya había cogido una dinámica en la que no podía ser, así, de repente, suddenly.
    Y todo pareció como de broma.
    Y algunos miraban atónitos, pero sonriendo, naives.
    Y otros reían a carcajadas, incluso.

    Ficción

      Brooklyn

      Andreu Abuín
      Publicado el 21/09/2007

      El mundo parece más blando ahora, el tiempo se aplasta.
      Ahora los días fluyen como nunca antes, vuelven a hacerlo como siempre.

      En ese fluir me puedo tumbar y esperar tranquilo.
      El mismo espacio que pasa me masajea la espalda y las nalgas.
      Lo siento ligero y fresco como un destello en el agua.
      A veces pardo y pequeño como un otoño que llega.

      La vida es elástica y ahora se estira suavemente.
      Brooklyn, mi casa, he vuelto ahora, te estaba esperando.

      Ficción

        En el metro

        Andreu Abuín
        Publicado el 14/09/2007

        En el metro, cada cual guarda el misterio en su interior.
        Como un pecado exquisito y etéreo inconfesable.

        Es tan profundo que a veces hace daño.
        Tan obvio que parece como que no se ve.
        Tan evidente que pasamos a través.
        Tan cierto que ciega.

        Cada uno, sentado lo sabe.
        Lo sabe sin saber que el otro, a su lado, lo oculta.
        De pie, una supone haberlo captado por un instante
        ¿O era...?

        Éste mira a través de las ventanas las paredes del túnel.
        No, mira más allá.
        Cree haber visto. Un día.
        O quizá dos.
        ¿O era su casa?
        ¿O era el coche?

        Áquella duerme.
        Y mientras duerme sueña, y parece que sonríe.
        El gran vacío rellena los agujeros de su cuerpo como hace años lo hacía la fascinación por la nueva realidad que era la vida de ahora.
        Se despierta.
        Cree que ya ha llegado.
        No.

        Ficción
        • Read a quick translation of this article in English.

        Peúltima

        Andreu Abuín
        Publicado el 12/08/2007

        Penúltima noche en París, en una péniche, chalana en castellano.
        Un nuevo inicio para dentro de unas horas; nada importante, nada definitivo; los inicios se suceden como las vidas, inevitablemente.

        Penúltima noche en París, con excitación compartida entre lo nuevo y lo anterior.
        Naceré otra vez para volver a morir, ya veremos cuando.

        Penúltima noche en París, nada es más relativo, más incierto.
        Me espera la posibilidad de lo desconocido, de lo impreciso de un destino que no acaba de encajar, como siempre.

        Penúltima noche de lo que podría significar algo si me muevo.
        Si París significa algo, Nueva York significa todo: todo lo que me debo a mí mismo, si es que significo algo.

        Penúltima noche en París, chalana de una red de suspiros.

        Ficción
        • Read a quick translation of this article in English.

        Este sitio está producido por Enkīdu