Un día menos

Andreu Abuín
Publicado el 19/07/2007

Un día menos, sin duda. Veinticuatro horas que no hacen más que almacenar ruido en mi cabeza, en mi estómago. Todo comienza la noche, en sueños. Un zumbido increscendo me agrede hasta que mi mente cesa su libertad nocturna para arrojarme a la voluntad condicionada de mi existencia. Métro-boulot-dodo. Eso es todo, dodo, dodo.

Un día menos agregado de disputas, de falsas sonrisas, de falsos amigos. No puedo evitar pensar en negro cuando mis deseos se alejan tanto de la realidad. No puedo evitar pensar que todo debe cesar, que soy yo quien debo dictar un presente que se me escapa, que no sé por donde coger. No sé por donde cogerlo. No puedo evitar intentar controlar lo incontrolable, la rutina, el hastío. Mi única esperanza: controlar lo incontrolable.

Un día menos que olvidar, que evitar, que detestar.
New York, New York...

    Materia consciente

    Andreu Abuín
    Publicado el 10/07/2007

    Somos materia consciente.
    Somos un amasijo de carne y huesos que se desplaza sigilosamente sobre la faz de la tierra.
    Somos materia consciente de su propia limitación.

    Nos faltan alas para poder comprender.
    Como las serpientes nos vemos obligados a arrastrarnos bajo el peso de nuestro pasado.
    Transportamos alta tecnología mientras pensamos en nuestras stock options.

    Somos escarabajos que desplazan su propia mierda.
    Somos el fruto de la unión y de la discordia, del deseo y del deshecho.
    Somos materia húmeda, tibia, viscosa.

    Nos sobran neuronas para poder admitir.
    Como dioses nos pavoneamos de nuestra obra limitada a un instante de placer.
    Creamos ruido en un mundo de sordos.

    Somos materia consciente.
    Somos el sentido de un universo formado de infinita incertidumbre.
    Somos la obra y el creador.

    Ficción

      Right Now

      Andreu Abuín
      Publicado el 2/07/2007

      Un viento estático sobrevuela París.
      Las distancias se acortan, el tiempo se reduce.

      Mis manos húmedas se adhieren al polvo.
      Mi cerebro se expande, se dilata, derrama.

      Miles de polillas muertas revolotean París.

      Miles de ardillas recorren el Central Park.
      Ardillas de colores, rápidas, fugaces, relámpagos.
      Ardillas como susurros de posibles.

      Vestido de luto avanzo por un bosque desierto y espeso.
      La Alhambra a la puerta de casa.

      Levanto la cabeza.
      Algunos lo han visto.
      Una llora.

      Ficción

        Plástico

        Andreu Abuín
        Publicado el 30/06/2007

        Los plásticos de El Ejido cubren hoy toda Europa.
        De manera natural el techo elástico ha crecido hasta llegar a Nordkapp, en Noruega.
        Su superficie exterior es ahora translúcida e impermeable.

        Los picos más altos de Europa sirven hoy de soporte para la capa.
        La grasa y el sudor se acumula como el rocío en los pétalos de las amapolas antes.
        La tierra transpira lo indecible, lo irreprochable, lo insostenible.

        Todos sabemos dónde dirigirnos.
        Confesamos en público nuestra impotencia mientras otros nos eyaculan en la cara sonriendo.
        La impertinencia nos estimula como al ganado.

        Desde el espacio, Europa resplandece más que su pasado.
        El mundo no entiende tanta vanidad, tal exageración, extrema excentricidad.
        El Ejido es por un instante capital del mundo del avenir.

        Ficción

          Barcelona

          Andreu Abuín
          Publicado el 28/06/2007

          Bajemos la presión, abramos una válvula de escape.
          Todo es factible, calmémonos.
          Todo es posible, oremos.

          El tiempo es una dimensión inevitable.
          Avancemos, adelantémoslo.
          Comprendámoslo, asumamos.

          El espacio existe, desplacémonos, procreemos.
          Hubiéramos podido integrarlo, incorporarlo.
          Hubiésemos podido ubicarlo, resituarlo.

          Adoremos al tiempo, comprendamos, asumámoslo.
          El tiempo, león de la puerta amenazado.
          Avancémosle, adelantemos.

          Bajemos la presión.
          Barcelona.

          Ficción

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