Eón

Andreu Abuín
Publicado el 30/10/2008
 

De un instante nacen infinitas posibilidades de las cuales una es viable, otra contraria, otra imposible, y así.
Y así avanzamos, al loro, por la frágil realidad hecha de pedazos de posibles frustrados por el cálculo implacable de la decisión inmediata o de la inercia, según se mire.

Sendero luminoso; ilusión certera.
Camino pedregoso; balsa de aceite.

Tensa el hilo hasta vomitar la bilis.
No. Nunca se romperá.

¡Despertad! gritan en sueños los incautos.
¡Viva la muerte! gritan los lúcidos en vilo.

Ficción
  • Read a quick translation of this article in English.

Andreu Abuín
Publicado el 29/10/2008

Por supuesto.
Por supuesto. Por supuesto.
Por... por... humm... Por supuesto.
Poooo... No. No, no, no, no.
Por supuesto.

Humm. Sí. Por, sí. Por supuesto.
Oye mira. Vamos a hacer una co.
Sí.
Por supuesto.
Hum.

Por supuesto.
Sí.

Ficción

    Tierra

    Andreu Abuín
    Publicado el 29/10/2008

    Estamos en un parque.
    La densidad de la vegetación de alrededor nos impide ver más allá.
    En el centro, un lago con una fuente en medio.
    Una fuente de carne, una especie de construcción cárnea, abstracta, que late, de la que salen chorros de un líquido blanco y espeso, no me hagas detallar más.
    Palpita, la fuente palpita como un corazón, pero de manera desordenada, descompasada.
    Repugnante.

    Nos acercamos a la fuente a beber, tenemos sed, una sed tan acuciante que nos hace ignorar la repugnancia que sentimos ante el líquido que ingerimos. Sed o hambre, o lo que sea.
    Bebemos el líquido asqueroso que nos sabe a néctar.

    Ante la ansia fisiológica caemos.
    Nos caemos en el lago nauseabundo nacido del...

    Ficción

    Paso ap

    Andreu Abuín
    Publicado el 28/10/2008

    Oí pasos sobre mi cabeza.
    Fui al espejo para verificar que seguía ahí, mi cabeza.
    Todo parecía en orden: mi mirada distante, mis cejas sobre ella, nada anormal.
    Volví al sofá.

    Escuché atentamente.
    Parecían dirigirse a algún sitio en concreto, hacía la habitación.
    Los seguí. Una vez allí abrieron la puerta del balcón.
    Fui.

    Miré.
    Todo parecía normal: árboles, un coche que pasaba, por debajo.
    Arriba: el cielo azul, y alguna nube, también por debajo.
    Me concentré en los pasos, seguían avanzando.

    Los seguí, hacia adelante, sin miedo: todo parecía normal.
    Atravesé el espacio exterior, como quien marcha sobre las aguas.
    Anduve durante un buen rato, nada excepcional.
    Seguí siguiendo los pasos, hasta un paraje impreciso, indeterminado.

    Los pasos cesaron de pronto.
    Los había seguido en diagonal ascendiente, hacia oriente.
    Debajo de mí, lo que parecía un país y la línea del horizonte, oblicua, casi sagrada.
    Delante, un brillo azur y negro.

    Me tumbé, automáticamente, boca abajo.
    Un aire cálido ascendía de la tierra en perpetuo movimiento.
    Olores a sudor y vapor de agua se mezclaban en ese punto con un vacío gélido a la espalda del mundo.
    Un sinfín de colores de los mares del sur, de Ribera del Duero.

    Sonreí hasta la carcajada.
    Extendí brazos y piernas.
    Grité de alegría.
    No estaba.

    Ficción

      Venus

      Andreu Abuín
      Publicado el 28/10/2008
       

      La última vez que estuve me encontré con Venus.
      Con la mirada baja, casi dormida, me dijo suavemente: vuelve.

      No supe que responder. No tengo nada contra ella, ¡al contrario!
      Pero es que en ese momento tenía la cabeza ocupada, cosas.

      La miré fijamente, atravesándola... gracias, creo, le dije gracias.
      Desapareció sin más, dejándome solo, como ya estaba, vamos.

      Después de caer es cuando uno se hace las preguntas.
      Aquí abajo todo es más preciso, no allí, en el momento.

      Vuelve, vuelve...
      ¿Bajo qué forma?
      ¿Qué precio tiene?

      Ficción
      • Read a quick translation of this article in English.

      Este sitio está producido por Enkīdu